Nihongo Online School

Japanese online school

Tips for More Effective Studying

Nihongo Online School > Tips for More Effective Studying > Cómo Hacer Amigos en Japón

Cómo Hacer Amigos en Japón

2025/07/12

Director: Kotaro Muramoto
Principal of Nihongo Online School
In September 2019, he founded "Nihongo Online School". Since then, has been teaching Japanese online lessons, with a total of over 1,000 students.
He has designed an individualized curriculum based on student’s needs and study goal. And is conscious of making the classes speech-centered in order to improve students’ speaking skills.
The school asks students to submit homework assignments worth 2 hours per lesson to improve faster. By supporting students with these features, students are able to efficiently improve Japanese language skills.

Llegar a Japón fue emocionante, pero no te voy a mentir: también fue solitario. Todo era nuevo, diferente, silencioso. Sentía que el mundo giraba a mi alrededor sin verme. Pero con el tiempo —y harto esfuerzo real— empecé a conectar con personas que transformaron esta tierra desconocida en un lugar que ahora puedo llamar hogar.

En este blog te voy a contar cómo hice amigos en Japón: a través de clubes escolares, eventos locales, juntas internacionales, aplicaciones de intercambio cultural y hasta apps de citas. Todo real. Y si estás viviendo en Japón o planeas venir, ojalá esto te sirva.


¿Por qué cuesta tanto hacer amigos en Japón?

Japón es un país increíble, pero si eres extranjero y encima no manejas bien el japonés, hacer amigos puede sentirse como subir el monte Fuji a pata pelada. La gente acá forma sus grupos desde chico: en el colegio, en la universidad, en la pega. Son amables, sí, pero muy reservados. Podís ver todos los días a tus compañeros de clase, saludarlos, conversar un poco… y aun así sentirte un completo extraño.

Al principio pensé que el problema era yo. ¿Por qué nadie me invitaba a salir? ¿Por qué todo se quedaba en conversaciones básicas? Pero después entendí que no era personal, era cultural. Y cuando acepté eso, empecé a encontrar los caminos para formar amistades de verdad.


Clubes escolares: lo mejor que pude haber hecho

Una de las mejores decisiones que tomé fue meterme a un club en mi escuela de japonés. Me daba nervio, obvio —los clubes eran en japonés, y yo apenas cachaba un “konnichiwa”— pero me lancé igual. Y fue clave.

En el club no solo practicábamos japonés. Cocinábamos bentō, jugábamos juegos, y hasta hicimos paseos cortos. De a poco me empecé a acercar a compañeros japoneses y también a otros extranjeros que estaban pasando por lo mismo que yo. Nos ayudábamos entre todos: con el idioma, con la vida, con todo. Sentí que ya no estaba solo en esta aventura.

Si estás estudiando en Japón, únete a un club. Aunque seas tímido o hables poco japonés. Es una de las formas más naturales de conocer gente que también quiere hacer amistades nuevas.


Participar en eventos y festivales locales

Japón está lleno de eventos locales y festivales durante el año: desde el hanami en primavera hasta los matsuri de verano con fuegos artificiales y yukatas. Yo me enteraba de algunos por afiches en la escuela o tableros de la comunidad.

Una vez fui solo a un festival de Tanabata en mi barrio. Me sentí súper raro al principio, parado ahí sin conocer a nadie. Pero de pronto vi a unos universitarios invitando a la gente a escribir deseos en papeles de colores. Me acerqué, escribí el mío, y terminamos conversando como una hora. Mezcla de japonés básico y algo de inglés. Después nos seguimos en Instagram y más adelante salimos a cantar karaoke.

No tengas miedo de ir solo a estos eventos. El ambiente ayuda mucho a romper el hielo. Lleva buena onda, aprende un par de frases útiles, y vas a ver que la gente te va a responder con cariño.


Meetups internacionales: un salvavidas social

Una de las mejores cosas que descubrí fueron los meetups internacionales. En ciudades como Tokio, Osaka, y hasta en pueblos más chicos, hay grupos que se juntan para hacer intercambio de idiomas, jugar juegos de mesa, hacer trekking, cocinar, o simplemente conocer gente. Usé sitios como Meetup.com, grupos de Facebook, e incluso apps como HelloTalk y Bumble BFF.

La primera vez que fui a un meetup de intercambio de idiomas estaba muerto de nervios. Pero esa noche conocí a personas de Japón, Taiwán, Francia y Brasil. Todos en la misma mesa, riéndonos, tratando de entendernos, ayudándonos. Se transformó en un ritual semanal, y de ahí salieron varias de mis amistades más cercanas en Japón.

Consejo: anda siempre al mismo grupo. Las amistades no nacen en una noche. Pero al repetir, la gente te empieza a recordar y todo fluye mejor.


Seguir en contacto con Chile (y aprender a soltar un poco)

Durante los primeros meses, me aferré con fuerza a mis amigos y familia de Chile. Hablaba con ellos casi todos los días. A veces me quedaba despierto hasta muy tarde para calzar con el horario. No quería sentirme solo, y escuchar sus voces me ayudaba a sentirme acompañado.

Pero con el tiempo me di cuenta de algo: me estaba quedando pegado en mi vida de antes. Mi cuerpo estaba en Japón, pero mi corazón seguía en Chile. Y eso no me dejaba avanzar, ni abrirme a lo que este país me podía ofrecer.

Obvio que nunca dejé de hablar con mis seres queridos —los amo y siempre van a ser parte de mí— pero empecé a poner límites. Menos llamadas, más tiempo viviendo el aquí y ahora. Salí más, conocí más, me involucré más. Y eso me ayudó a sentir que mi vida en Japón también era real. Y que merecía toda mi atención.


Usar apps de intercambio… ¡y hasta de citas!

Otro canal inesperado para conocer gente fueron las apps. Usé HelloTalk, Tandem, y sí, incluso Bumble —no solo para citas, sino también en modo BFF (para hacer amistades) y Bumble For Friends. No era solo para practicar idiomas, sino para conectar con personas que también estaban buscando compañía.

Una vez conocí por HelloTalk a una estudiante japonesa que quería mejorar su español. Nos juntamos a tomar café, y terminamos siendo amigos. En Bumble conocí tanto a japoneses como a otros extranjeros que querían compartir cultura. Algunas conversaciones se quedaban en el chat, pero otras dieron pie a encuentros que valieron la pena.

Estas apps me ayudaron a romper el hielo desde la comodidad del celu. Y una vez que me sentía cómodo, podía proponer juntarnos. Si te da vergüenza partir en persona, esta es una buena opción. Hay mucha gente en Japón que también quiere hacer amistades, pero no sabe cómo empezar.


La barrera del idioma (y cómo derribarla)

Sí, el idioma fue una barrera. A veces no entendía nada. A veces decía puras tonteras sin darme cuenta. Pero aprendí algo clave: la gente valora el esfuerzo más que la perfección.

Me puse las pilas con el japonés, y de a poco empecé a comunicarme mejor. Mis amigos me enseñaban frases, modismos, y yo les enseñaba español o inglés. Nos reíamos de nuestros errores y aprendíamos juntos.

Si te da miedo hablar japonés porque “no sabís lo suficiente”, ¡háblalo igual! Tirate. La gente te va a apoyar, y mientras más practiques, más cerca vas a estar de construir relaciones de verdad.


Lo que aprendí sobre la amistad en Japón

Hacer amigos en Japón me enseñó a tener paciencia, a ser humilde y a valorar las experiencias compartidas. Las amistades acá no nacen rápido, pero cuando se dan, son profundas. Me han invitado a sus casas, me han acompañado en momentos difíciles, y han celebrado conmigo con una calidez que nunca voy a olvidar.

Y cuando aprendí a soltar un poco la vida que había dejado atrás, me abrí a esta nueva etapa con el corazón más tranquilo. Me di cuenta que hacer amigos no es solo conocer gente —es hacer espacio en tu vida para que esas personas entren y se queden.


Para cerrar: no estás solo

Quise escribir este post porque me habría encantado que alguien me contara todo esto cuando llegué. Que era normal sentirse perdido. Que sí, cuesta, pero se puede. Que hacer amigos en Japón no es imposible —solo toma tiempo, constancia y un poco de cariño.

Si estás acá y no sabís por dónde empezar, parte de a poco. Únete a un club. Anda a un matsuri. Escribe por una app. Di que sí a esa invitación a karaoke, aunque no te sepas las canciones.

No estai solo. Y quizás, en alguna parte de Japón, hay alguien esperando conocer a una persona como tú.